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miércoles, 5 de diciembre de 2012

Ven a hacerme de todo, menos falta.

Las líneas se cruzan, un día cualquiera, un día de esos en los que despegarte de tus sábanas es lo último que quieres hacer.
Abrir el armario y coger lo primero que tienes al alcance, sin preocuparse, porque no hay nadie por quien debas ponerte guapa.
Un día normal, un día de esos en los que reírte llega a ser lo más interesante del día.
Por fin me creí eso de que las cosas suceden cuando menos te lo esperas. Y si es por esperar, tuve el récord del mundo en que me la sudara que viniera un tío a intentar conquistarme.
No soy fácil, no lo fui nunca. Difícil de comprender, hasta he llegado a ser un poco bipolar. Ese punto de locura supongo que es lo que me hace diferente, o eso al menos me dice él.
Él, que lo conocí con más malas impresiones que buenas. Él, que me hizo tragar las malas impresiones, me enseñó que las apariencias engañan y me dí cuenta de que nunca he conocido mejores defectos que los suyos. Que no se me pasaría por la cabeza dejar de vivir sin sus defectos tan perfectos.
Entonces, todo cambia. Mis buenos días tenían nombre y sonrisa besable.
Quizá dejó de darme todo igual cuando vi que sus caricias eran lo mejor que me podía haber pasado en el día, y que me repitiera a susurros que soy lo mejor que ha pasado por su vida dejó de hacer menos puta la mía. 






"Me gustas hasta enfadada, despeinada, sin maquillar y de mal humor"


sábado, 17 de noviembre de 2012

El pasado nunca termina, en todo caso se abandona o se olvida

Las sábanas frías acompañan a mis pies, al compás del roce del aliento con la almohada. 
La pequeña melodía silenciosa en mi cabeza, y los recuerdos pasados en viñetas.
Por fin el final del otoño, del corto otoño. Llega el comienzo de algo nuevo.
Es el invierno, con sus nostálgicas noches. Noches en las que soñar despierto es más que una afición.
Media vuelta, buscar el lado frío de la almohada, y calentarlo con un suspiro.
Rebobinar y rebobinar, hasta que pare el tiempo en un profundo sueño.
Mientras tanto...
Reír al olvido, reírse del pasado, disfrutar del olvido, sonreír al presente.Es entonces cuando hablar con la almohada deja de convertirse en rutinario y te das cuenta de que no siempre tiene la razón, que hasta la almohada se equivoca, que tus decisiones no son más que eso, TUS decisiones.

Solo tuyas.

Con el tiempo te das cuenta de eso, que sonreír cuesta menos, y vale más.
Que los recuerdos en viñetas no vuelvan a rebobinar, sino que pasen en cámara rápida, dejándolo todo atrás y que zZzZz...





viernes, 16 de noviembre de 2012

De siete días, lo quiero ocho.


Tiene mil maneras de enfadarme, tiene mil y una formas de sacar lo mejor de mí. Es el flotador que me rodea cuando me ahogo en un vaso de agua. Pero un flotador duradero.
Si echamos la cuenta, tiene dos, mas cuatro, mas seis, mas infinitos lunares con un beso en cada uno, y una piel distinta a todas las demás, una piel que engancha y que me hace estar pegada todo el día a él. 
El orgullo sobra, el tiempo falta. 
Le conocí por casualidad, y resultó ser la mejor casualidad de mi vida. La ilusión que me mantiene feliz, la sonrisa que permanece en mí, las ganas constantes de tenerle, con todos sus defectos, con todas sus virtudes. Que las despedidas más largas sigan siendo con él, las lágrimas mas cortas también, que sus brazos me sujeten antes de caer, y los dibujos en la espalda sigan estando presentes.
Hay veces que lo necesito como pez en el agua, y otras que lo mataría a bocados.

Y si he batido el récord del mundo en celos, en ganas, en sonrisas, y hemos batido el récord en querernos, que alguien me ponga un final si se atreve.




sábado, 20 de octubre de 2012

Quizá sea mi forma distinta de ver la vida.

Fijo que ahora mismo es un momento triste para miles de millones de personas en el mundo. Me gustaría adivinar cuantos están sufriendo creyéndose que es el fin del mundo, cuantos discuten sin pensar lo que dicen, cuantos están arreglando sus discusiones bajo sábanas de una cama llena de secretos, y cuantos orgasmos se oyen en un baño de discoteca. 
Cierto, demasiado curiosa.
Me gustaría verme a mí, a mí dentro de unos años, saber como me irá la vida, saber si estoy haciendo algo mal o si debo cambiar para no tener que arrepentirme de algo en un futuro. Si debo meter mi armario en una maleta y huir de la rutina, esa rutina tan aburrida de la que todos los días acabamos cansados. 
VIVIR LA VIDA, VIVIR LA PUTA VIDA, A MI MANERA
Sin depender de padres, del dinero, de la apariencia física o de lo que digan los demás.
JODER, SER LIBRE. 
Escaparme de esta sociedad de mierda en la que vivimos, y gritar si es necesario lo harta que estoy de todo. Despertarte con esas ganas de comerte el mundo, de querer hacer algo distinto. Quiero hacer algo con mi vida que valga la pena, que esté orgullosa de ello, marcar en alguna vida una huella importante. Quiero sorprender, y aún busco el cómo.








lunes, 8 de octubre de 2012

No quiero a gente en mi vida que no me quieran en la suya.

Puedo considerarme una chica con suerte. 
Suerte depende de donde la mires. Soy patosa, muy gafe, siempre me engancho con el pomo de la puerta de la cocina y a pesar de que me encanta andar descalza por casa, el dedo meñique del pie siempre acaba fastidiado. Nunca me duermo en la parte de abajo de una litera, porque al despertar siempre acabo con un golpe en la frente, lo mas raro que me puede pasar es no caerme un sábado en tacones o no resbalarme en un día de lluvia.
Sí, soy extremadamente patosa, pero aún así, sigo teniendo mucha suerte.
Existe gente que hace que mi estancia aquí sea la mejor del mundo, personas con poco interés en saber de mi vida, personas capaces de dar lo que fuera por que esté bien, personas que me juzgan a mis espaldas y aún así las sigo teniendo presente en mi día a día y en mi vida, por mucho que no se lo merezcan. 
Tengo gente que me quiere mucho y peor, y gente que me quiere poco y mejor
Tengo a personas que valoro mas que otras y personas que no les presto ni la mínima atención, aunque bueno, a esas ni las tengo.
A las más importantes las cuento con los dedos de mis manos, y creerme, solo tengo diez dedos.
Otras, son como un pantalón viejo, pasan los años y a medida que ensanchas, te van apretando más y más, hasta que acabas por quitártelos o tirarlos.

Está claro, no quiero a gente en mi vida que no me quieran en la suya, y esa es una de las frases mas verdaderas que hay. 

¿Para que quiero más, si ya lo tengo todo?




sábado, 29 de septiembre de 2012

Verte regresar es todo lo que necesito.

Cada recuerdo incapaz de disolverse en un café de medio día.
Siete días a la semana, cinco horas de diferencia, ella allí, yo aquí. 
Separadas en un lugar al que llaman mundo.
Echando de menos una sonrisa, unas ganas de vivir, una alegría contagiosa y quizá esas tardes donde una mas una eran dos, y dos se volvían tan escandalosas como cuatro.
Quizá me acuerdo de ella porque no la olvido.
Quizá no la olvido porque ella era la que hacía olvidarme de todo.
Una canción en una radio. Tal canción que me recuerda a ella. Esa melodía acompañada de su sonrisa hace que esa canción quede para siempre en mi lista de recuerdos. Lucy Silvas, inconfundible.
Poca importancia tienen los kilómetros si lo comparas con todo lo que vivimos. Y menos importancia aún si lo comparas con todo lo que queda por venir.
Invierno colapsado de días fugaces. Y la única estrella que brillaba era ella. Días llenos de buenas noticias, cuando lo único malo que podía pasar era mojarte el pelo con la lluvia.
Días de invierno donde los gorros y las bufandas tenían grandes triunfos, y el viento nos seguía a todas partes.
Noches en un bar. Tomar alcohol como bebida preferida de los sábados, con tal de reírnos como nadie, emborracharnos y al día siguiente quedar para hablar de la noche anterior.
Pasarlo bien, como principal objetivo, juntas.
Pasado que queda en el recuerdo. Experiencias nuevas para ella, lugares nuevos, ambiente y gente nueva.
Dejarnos kilómetros atrás, pero no alejarnos de su corazón, tarea difícil, pero solo tarea para valientes, capaces de soportar el tiempo que sea necesario con tal de volver.
Nos dejó su sonrisa, su olor, sus fotografías, sus recuerdos, y como no, acompañados de lágrimas.

Noviembre dulce, Invierno, gorros, bufandas, y un billete de avión tan esperado desde Argentina hasta España.

Te necesito, te necesitamos.








Una amiga, de las de verdad.

jueves, 13 de septiembre de 2012

¡Felicidades mamá!

Darle sentido a las cosas es algo completamente difícil. Algo que muchos no han aprendido, y que pocos quieren aprender. Yo soy de esas que no le dan sentido a las cosas, que no miran el valor que tienen, pero al fin y al cabo, de muchos errores me toca aprender.
Hoy cumple 39 años, la persona que consiguió darle sentido a mi vida, que me dio la vida, que consiguió grandes valores en la suya, y que con un poco de esfuerzo, logró sacarme adelante. 
Me sacó de muchas. Me vio crecer, desde el primer día de mi vida, supo cuando estaba apunto de llorar, y supo secarme las lágrimas. Vio caer mi primer diente. Me enseñó valores. Me educó y aún así lo sigue haciendo. Di mis primeros pasos gracias a ella y me enseñó a levantar cuando caía. Me llevaba al cole de la mano y me preguntaba siempre que tal me había ido el día. Las comidas más ricas solo las sabe hacer ella, y los vestidos mas bonitos también. Era su maniquí, ella mi modista, yo su muñeca.
Quiso darme todo lo que ella no tuvo, y todo lo que tiene lo da.
Con todas las cosas que me enseñó, solo quise aprender la mitad. Tan iguales y tan diferentes a la vez. 
Me enseñó a pedir las cosas "por favor" y a dar las "gracias" cuando te las dan. A ser simpática con la gente y a limitarme a "ver, oír y callar" Algo que se me quedó bien grabado.
Cuando eres pequeña la quieres mas que nadie, cuando eres adolescente la odias, cuando te vuelves adulta te das cuenta de todos los errores que cometiste y de la razón que tu madre llevaba, y cuando te falta, darías lo que fuera por que volviera. Siempre es así, pero a pesar de tantas discusiones tontas, es la mejor. Es mi madre.
Dicen que una madre perdona todo, y si es así, se me gastan los perdones. 
Gracias por quererme a pesar de todo. Gracias por cuidarme. Gracias por estos 17 años que me has dedicado. 

Te quiero mamá.