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martes, 29 de abril de 2014

Bicho

Tengo entendido que llaman sol a la luz que más brilla en el universo
y que, entre muchas otras funciones, 
Nos da vida.
Yo tengo suerte de verlo cada mañana, 
salir de noche por la mañana y llegar de día
y darme cuenta de vez en cuando, 
cada cinco días, 
que aunque sea de día y salga el sol, yo no lo veo.
Llaman sol a la estrella más grande que deslumbra, pero tengo suerte.
Si, tengo suerte de que me deslumbre a mí cada mañana cuando sonríe y pueda verlo.
No precisamente el sol, aunque para mí lo sea.
Las sonrisas alargan la vida, dicen. 

Estoy segura que si fuese verdad, duraría una eternidad gracias a ella.

Porque cada risa que compartimos hace que un calendario lleno de días se esfume como el tiempo que compartimos.
Tengo que darte las gracias, porque siempre sabes hacerme sentir cómoda, bien y con una alegría constante.
Las amigas de verdad no caen del cielo, pero tú has aparecido de la nada, y como te he dicho miles de veces, para quedarte.
Tengo bastantes razones para recordarte por qué te quiero
Gracias, por tanto en tan poco







lunes, 10 de febrero de 2014

cuestión de necesidad.

Todo el mundo conoce las siete maravillas,
y dejadme que os diga que tengo la suerte de tener en mi vida la octava;
un poco menos conocida,
pero la que mis labios reconocen a la perfección.

Y me dirijo a tí.

Maravilla, porque cuando despierto a tu lado me siento la persona más afortunada del mundo,
porque no hay nada más bonito que simplemente cerrar los ojos un minuto
para después abrirlos,
y volverte a ver.

No hay nada más maravilloso, que cuando me abrazas,
cuando te veo después de tanto tiempo,
y hasta la sensación que me produces cada vez que te alejas con la esperanza de que te des la vuelta y nunca me sueltes.
Cuando pienso: "Ahí va la persona con la que quiero pasar el resto de mi vida".


Tú, que me enseñaste la palabra necesitar,
necesitarse,
necesitarnos.
Y que me encanta que cada vez que me besas,
o me miras,
o te ríes mirándome a los ojos,
me recuerdes por qué te considero una de las personas más maravillosas de este mundo:
Porque llegaste a mi vida para permanecer a mi lado,
en mi hombro,
en mis brazos,
en mi cabeza,
y en mi corazón.

sábado, 19 de octubre de 2013

jueves, 18 de julio de 2013

Julio se consumió, como otra de sus caladas

Recuerdo esa silla perfectamente.Y ese pantalón apoyado en ella, sirviéndote como cojín.
Recuerdo el humo salir por la ventana, y es que era imposible que terminases el día sin haber dado las últimas caladas antes de..

"Dormir"

Y es que no dejo de recordar el frío de esa noche de verano.
El frío que deja de ser frío cuando te acercas a mí. 
Cuando tu cara dibuja una sonrisa... Esa sonrisa.
Cuando me acaricias el pelo, mientras me ves "dormida"

Y yo... yo me hago la tonta.      Porque me gusta que me mimes.

Que me mimes, como un vicio. Como más que a tu vicio.
Que te acerques. Que me beses.
Que consigas quitarme el sueño con tan solo abrazarme.

Y madre mía... que sigas poniéndome así de nerviosa cuando termines tus últimas caladas del día.
Cuando te acerques

Y cuando me vuelva a hacer la tonta.


Julio, que sin duda, se lleva los mejores recuerdos de este verano, 
Porque son a tu lado.

martes, 4 de junio de 2013

El verano está para hacer el amor en la playa.

       Maravilloso Junio.

Mes que rompe con una estación y comienza con otra.
Mes que da comienzo a los amores de verano, a las aventuras veraniegas y a un álbum lleno de recuerdos.
Cambian las cosas al compás de las estaciones
Ya no se empañan los cristales del coche cuando tú y yo estamos dentro. 
Ya no suelto el aire en forma de humo, ni la nariz se vuelve roja.
Ya no me hacen falta tus sudaderas para calmar mi frío.Aunque nunca esté de más un abrazo para pegarme tu olor. 
Quedan pasadas las tardes en un sofá viendo películas, queda olvidada la rutina, queda atrás el estrés de los exámenes.
Por quedar, queda tu cama preguntando por mí, echándome de menos. Pero dile que ya me he adelantado al verano, con las gafas de sol puestas y una sombrilla clavada en la arena esperándome.

Dile a tu cama que me espere en invierno cariño, que ahora, en verano...

Se lleva hacer el amor en la playa.

sábado, 1 de junio de 2013

Los que dicen que el tiempo vuela es porque nunca han apoyado la cabeza en tu pecho.

Seguramente una de las cosas que me da más rabia es coger la postura adecuada para dormir.
Boca arriba, hacia un lado, posición fetal, boca abajo, o agarrar la almohada como si se te fuera la vida en ello. En cualquier caso, yo y mi almohada, únicamente.
Mi almohada y yo.
Me falta algo. O no. No... no, estoy bien. Cierro los ojos, mañana será otro día.
Vibra el móvil. Cambio de postura y alguien me abraza. Quizás sean las inmensas ganas que tengo de que estés aquí. Quizás sea todo producto de mi imaginación. Sí, no hay nadie más aquí. Ojalá.
No, espera. Le siento, me abraza con tanta fuerza que hace que me sienta la persona más segura del mundo. Eso es, estoy despierta. Estoy viva, y a su lado. Estiro el pie, justo le rozo, justo noto su rodilla abrazando mis piernas. 
De nuevo, me giro. Ay madre mía, está aquí. Estoy aquí, estamos aquí. Cierro los ojos e inspiro fuerte. 
Indudablemente, no hay nada que me haga más feliz que estar con él, soy toda felicidad, toda alegría, toda seguridad. 
¿Por qué? tío... no sé. Será que me tiene locamente obsesionada, que no sale de mi cabeza. Que soy la persona que más piensa en él al cabo del día. Que no hay nada más cruel que dormir todas las noches pensando en la misma persona, sabiendo que no estoy a su lado. Bueno, si que hay algo: que no esté a su lado. 
Espera, vibra el móvil. Cambio de postura otra vez, para variar. Oh, la alarma. 


Buenos días almohada.